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Cada vez son más las personas que compaginan su trabajo, sus responsabilidades familiares y su vida personal con el cuidado de un padre, una madre, una pareja o cualquier otro familiar que necesita apoyo en su día a día.

Muchas personas asumen este papel sin pensarlo demasiado. Al principio quizá solo era acompañar a una consulta médica, ayudar con la compra o encargarse de alguna gestión puntual. Sin embargo, con el paso del tiempo las necesidades pueden aumentar y llegar un momento en el que la persona cuidadora sienta que ya no puede afrontar sola todas las responsabilidades.

Si te identificas con esta situación, queremos que sepas algo importante: pedir ayuda significa buscar los apoyos necesarios para que tanto tu familiar como tú podáis estar bien.

¿Cómo saber si la situación está empezando a superarte?

A menudo las personas cuidadoras se acostumbran a asumir más y más responsabilidades sin darse cuenta del desgaste que esto puede estar generando.

Algunas señales frecuentes son:

  • Sentir cansancio casi todos los días.
  • Tener dificultades para descansar o dormir.
  • No disponer de tiempo para uno mismo.
  • Sentir preocupación constante por el familiar.
  • Haber dejado de realizar actividades que antes disfrutabas.
  • Tener dificultades para compatibilizar el cuidado con el trabajo o la vida familiar.
  • Sentir culpa cuando necesitas descansar o pedir ayuda.

Si te reconoces en varias de estas situaciones, puede ser un buen momento para buscar ayuda.

¿Qué recursos existen para ayudar a una persona dependiente o con pérdida de autonomía?

Muchas familias desconocen que existen recursos públicos diseñados precisamente para apoyar tanto a la persona que necesita cuidados como a quienes la cuidan.

Ayuda a domicilio

Es uno de los recursos más conocidos.

A través de este servicio, profesionales especializados pueden acudir al domicilio para prestar apoyo en tareas como:

  • Aseo personal.
  • Vestido y arreglo personal.
  • Movilizaciones.
  • Preparación de comidas.
  • Limpieza básica del hogar.
  • Apoyo en actividades cotidianas.
  • En muchos casos permite que la persona continúe viviendo en su domicilio con una mayor calidad de vida.

Teleasistencia

La teleasistencia es un servicio especialmente útil para personas mayores, personas que viven solas o personas con problemas de salud o movilidad. A través de un dispositivo que llevan encima y que está conectado a una central de atención, pueden solicitar ayuda en caso de emergencia o necesidad. Además de aumentar la seguridad, este recurso suele aportar tranquilidad tanto a la persona usuaria como a sus familiares.

Centros de día

Cuando la persona necesita atención durante varias horas al día, un centro de día puede convertirse en una alternativa muy útil.

Estos recursos ofrecen:

  • Atención profesional.
  • Actividades adaptadas.
  • Estimulación física y cognitiva.
  • Espacios de socialización.
  • Supervisión durante la jornada.
  • Al mismo tiempo, permiten que las familias dispongan de tiempo para trabajar, realizar gestiones o descansar.

Atención residencial

En algunas situaciones, las necesidades de cuidados son tan elevadas que resulta muy difícil cubrirlas en el domicilio. Aunque suele ser una decisión complicada para las familias, los recursos residenciales pueden ofrecer una atención especializada y continuada cuando otras alternativas dejan de ser suficientes. Cada situación es única y debe valorarse de manera individual.

¿Qué es la Ley de Dependencia?

La Ley de Dependencia reconoce el derecho de determinadas personas a recibir apoyos cuando necesitan ayuda para realizar actividades básicas de la vida diaria.

Por ejemplo:

  • Comer.
  • Vestirse.
  • Asearse.
  • Desplazarse.
  • Realizar tareas cotidianas.
  • Mantener su seguridad.

Tras una valoración profesional, se determina un grado de dependencia que puede facilitar el acceso a diferentes recursos y prestaciones.

¿Cuándo debería plantearme solicitar la dependencia?

No es necesario esperar a una situación extrema.

Puede ser recomendable informarse cuando la persona:

✅ Necesita ayuda frecuente para actividades básicas.

✅ Tiene problemas importantes de movilidad.

✅ Presenta deterioro cognitivo o problemas de memoria.

✅ Requiere supervisión continua.

✅ Ya no puede permanecer sola durante largos periodos.

✅ Ha sufrido caídas o accidentes repetidos.

Cuanto antes se inicie la valoración, antes podrá estudiarse qué recursos pueden resultar adecuados.

¿Y quién cuida a la persona cuidadora?

Esta es una pregunta que muchas veces pasa desapercibida. Las personas cuidadoras suelen centrar toda su atención en el bienestar del familiar y olvidan cuidar de sí mismas. Sin embargo, para poder cuidar es necesario encontrarse también lo mejor posible. Por ello, existen entidades y asociaciones que ofrecen:

  • Información y orientación.
  • Apoyo emocional.
  • Grupos de ayuda mutua.
  • Programas de respiro familiar.
  • Formación para personas cuidadoras.
  • Asesoramiento sobre recursos y prestaciones.
  • Compartir experiencias con otras personas que están viviendo situaciones similares puede ayudar a reducir la sensación de aislamiento y sobrecarga.
  • Uno de los errores más habituales es esperar a que la situación sea insostenible para buscar apoyo.

Buscar orientación antes permite conocer recursos que pueden prevenir ese desgaste y mejorar la calidad de vida de toda la familia. Si llevas tiempo cuidando de un familiar y sientes que cada día te resulta más difícil llegar a todo, queremos recordarte algo importante:

No tienes que hacerlo solo/a.

Entonces… ¿Por dónde empiezo?

Si crees que tu familiar podría necesitar apoyo o que tú misma/o necesitas orientación como persona cuidadora, el primer paso suele ser contactar con los Servicios Sociales de tu municipio.

En este caso, las trabajadoras sociales podrán:

  • Escuchar tu situación.
  • Valorar las necesidades existentes.
  • Informarte sobre recursos disponibles.
  • Orientarte sobre ayudas y prestaciones.
  • Ayudarte con los trámites necesarios.
  • No tienes que conocer todas las respuestas ni todos los recursos. Precisamente para eso existen los servicios de orientación social.

Desde la Sala de Atención Social de e-Rueca podemos orientarte sobre recursos relacionados con dependencia, ayuda a domicilio, teleasistencia, prestaciones y apoyo a personas cuidadoras.

Recuerda: Pedir ayuda es también una forma de cuidar.

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